En Cuba, la crisis energética desafía los desafíos imperceptibles de vivir sin luz

2026-09-26 01:39:29 - MUNDO

Osiris Hernández es guía desde hace 29 años en la Cueva del Indio, atracción turística de Viñales, municipalidad en el oeste de Cuba. El recorrido que dirige termina en un bote que, al salir de la cueva, desemboca en una plazoleta vacía.

Esa cueva es paradisíaca. Pero, en medio de los apagones que comenzaron hace años y la escasez de combustible desde que EE.UU. impuso un bloqueo de petróleo sobre la isla a comienzos de año, los turistas dejaron de llegar.

A finales de enero, el Gobierno de Donald Trump amenazó con imponer aranceles adicionales a los países que suministraran hidrocarburos a Cuba, con el argumento de que la isla es un peligro para la seguridad nacional de EE.UU. porque presuntamente permite que en su territorio operen grupos terroristas, algo que La Habana niega. Desde entonces, Cuba se ha quedado sin proveedores, lo que no solo ha impactado en el transporte o la generación de electricidad, sino en la distribución de alimentos y los servicios públicos.

El turismo en Viñales no es de playa, aquí lo llaman agroecológico. Muchos residentes habilitaron sus casas para recibir extranjeros que buscan otra experiencia, estar en el campo, cerca de los cultivos de tabaco y la actividad agrícola.

Osiris también adecuó las instalaciones de su casa para recibir a los visitantes, aun en medio de las dificultades.

Como los apagones son constantes, cocinan con carbón y leña. Mientras hay electricidad, cargan los ventiladores de batería, que además sirven para iluminar, muelen el café en un molino y, cuando es necesario, recurren a las lámparas de aceite. En la noche y sin luz el ritmo cambia, pero la actividad no se detiene.

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Osiris espera que los turistas vuelvan algún día: "Nos hemos ido adaptando. poco a poco, porque hasta que en un futuro cambian o no. Tenemos que seguir luchando".

Y, a la pregunta de qué siente sobre tener todo listo, pero sin clientes, responde: "Sí, ahora está bastante bajito, vienen muy pocas personas, pero vamos, la que viene siempre con, con el espíritu de atenderlos bien".

En la zona rural de Viñales está la finca El Olivo, un proyecto de Osnel Corrales y su familia. Combina la ganadería con la producción de lácteos y un restaurante.

Osnel explica el proceso para producir yogur: "Ya estamos pasteurizando a 93 grados y, ya cuando termine esta pasteurización, pasamos a la cuba y sigue el proceso de yogur, que es lo que estamos haciendo hoy".

Con el tiempo, los Corrales se han adaptado a la escasez de electricidad, pero ahora ni las plantas ni los paneles solares serán suficientes.

"Ya fuimos cambiando la materia energética, primero teníamos la planta, el grupo eléctrico, ahora tenemos el panel solar tiene capacidad de 20 kg, 12 kg y 20 de batería, que no es suficiente. Pero si, pasteurizamos y después continuamos el proceso en la cuba, donde terminamos el proceso en la yogurtera de elaboración de yogur".

Después de pasteurizar – eliminar bacterias, aunque no todas – con el fuego que da el carbón de leña, dependen de la electricidad que almacenan en baterías conectadas a paneles solares; no hay combustible para la planta eléctrica. Tampoco clientes en el restaurante, por lo que se concentran en cumplir con pedidos que distribuyen desde un local en Viñales y a clientes en La Habana. Y ahí comienza otro reto.

Una mujer camina durante un apagón en La Habana (Cuba). - Ernesto Mastrascusa/EFE/EFE

Para los cubanos, desplazarse es todo un desafío. En Viñales, tanto como en La Habana, el transporte público depende de triciclos eléctricos, cada vez más presentes en las calles. Sus dueños se han dado a la tarea de actualizar la flota y ahora algunos llevan paneles solares como techo para ir recargando durante el día.

Los apagones no terminarán en el futuro cercano. La Unión Eléctrica de Cuba, la empresa estatal responsable del sector, publica a diario en redes como X el recordatorio de que así será. El 13 de septiembre, en la cuenta @OSDE_UNE por ejemplo, anunciaron que disponían de 1335 megavatios para el pico nocturno, cuando más energía se consume, contra una demanda de 3270 megavatios, esto representa un déficit de 1965 megavatios. La empresa puede producir solo una tercera parte de las necesidades del país.

El ingeniero Rubén Campos Olmos, director de la Unión Eléctrica, reconoce que el deterioro de la red eléctrica ha sido progresivo.

"Efectivamente, estamos ya desde hace unos años enfrentando dificultades para poder servir la demanda, que ha crecido también con los años y a la hora de explicar esto y explicarlo de una manera transparente, sencilla, sin ningún enfoque justificativo, un sistema eléctrico de cualquier país necesita todos los años poner nuevas capacidades, nuevas capacidades y mantener las capacidades que tienen", dice.

Las sanciones impuestas por el Gobierno del presidente Donald Trump, acrecentadas tras la captura de Nicolás Maduro de Venezuela en enero, frenaron la disponibilidad de petróleo, que tampoco llega ya de otros proveedores, como México o Rusia. Sin ese combustible, la red eléctrica no da abasto.

Campos reconoce que llevan años de atraso, pero insiste en que es consecuencia de las sanciones que por décadas Estados Unidos ha impuesto a la isla, por eso no han hecho las inversiones ni el mantenimiento requerido.

Tan solo en 2026, Cuba ha sufrido ocho apagones nacionales por alguna falla en el sistema eléctrico.

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"Ambos procesos los hemos tenido muy afectados al no disponer de los recursos oportunamente. No tuvimos un crecimiento y lo otro es poderle dar mantenimiento sistemático a las instalaciones que, además, ya muchas de nuestras plantas termoeléctricas rozan los 50 años de operación", dice Campos.

"Por eso es una combinación de tener nuevas capacidades térmicas y el mantenimiento de las capacidades que tenemos. No es que nosotros hagamos todas las cosas bien, algunas cosas no nos salen bien, pero tenga la seguridad que la causa esencial por la cual nosotros hemos caído en este déficit es por no disponer de los recursos. En un caso para montar esas nuevas capacidades y en el otro para mantener esas esas capacidades y se nos ha ido produciendo un envejecimiento donde no hemos podido adquirir los equipamientos para renovar", agrega.

En medio de la crisis, una de las alternativas han sido las fuentes de energía renovables. Con el respaldo de China, esa energía ahora representa un 10 % de la electricidad generada en la isla, comparado con apenas el 3 % en 2024. La meta es llegar a un 30 % para 2030.

Rosell Guerra Campaña, director de energías renovables del ministerio de Energía y Minas, explica la estrategia: "El país tiene un programa de transición enérgica que persigue cambiar totalmente nuestra matriz de generación para no depender de los combustibles fósiles. En esta primera etapa estamos instalando energías renovables lo más rápidamente posible para poder satisfacer demandas de energía porque hay un déficit muy grande en el país".

El 3 de agosto, el Departamento de Estado de EE.UU. replicó en su cuenta de X una entrevista Joshua Treviño, del Instituto America First Policy, centro de análisis alineado con las políticas de Trump. Treviño dice allí que si Cuba hace cambios políticos, al día siguiente no hay apagón.

Guerra Campaña no está de acuerdo: "Mire, yo le puedo asegurar mi opinión personal, pero le puedo asegurar que no hace falta hacer ningún cambio político para lograr satisfacer toda la energía que necesita la población y la economía lo que hace falta es que nos quiten el bloqueo porque y que nos dejen importar combustible y que nos dejen desarrollar nuestro programa de energía renovable en el país, en Cuba hay suficientes fuentes de energía, hay suficientes técnicos obreros, por tanto, la respuesta es que no, un cambio político no es lo que va a definir la solución energética del país".

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Fuente: cnn.com